Pedagogía Comparada.
Hablar de pedagogía comparada, suena a una especie de moda pedagógica; bien que mirando las cosas objetivamente, en los campos de la cultura y de la investigación, no significa ninguna novedad, si se toma en cuenta que sobre tal materia se imparten cátedras desde 1947, en las instituciones donde se cultiva la pedagogía profesional.
1. Pedagogía comparada
1.1. Utilidad educativa
1.2. Concepto
1.3. Desarrollo Histórico
1.3.1 Actualidad de la Pedagogía Comparada
1.4. La pedagogía comparada, como trabajo de investigación pedagógica
Referencias


Pedagogía Comparada
Se piensa que la comparación pedagógica no debe restringirse al campo de las institutiones educativas, sino que puede extendese al de las teorías y las técnicas, lo mismo que al las legislaciones y las políticas. Es decir, que toda la vida educativa, ya expresada en hechos, sean reales, ideales o normativos, puede ser motivo de una investigación comparativa.
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Pestalozzi, iniciador de la Pedagogía Popular

Se advierte en la pedagogía comparada, un trabajo ordenado, un senetido metódico, un proceder con apego a determinadas exigencias; es decir, una tarea por realizar , y no un contenido por asimilar.
Las condiciones que impone la época actual a todos los países, respecto a la necesidad formativa de sus nuevas generaciones, plantean, por igual, la exigencia de una adopción de formas adecuadas de educación, así como el aquilatamiento de las experiencias realizadas en otras partes, para ver de su utilización provechosa.
Hasta ahora, la pedagogía comparada se ha entendido y se ha practicado, como el estudio monográfico de los sitemas educativos de los países, a veces para referir los resultados de esa comparación al país propio, a veces para cotejar el sistema nacional con el de otros países, a veces también, con meros propósitos de información, sin un interés práctico concreto.
Esta actitud respecto a la pedagogía comparada, constituye, por ello, su concepción estática; la reduce a un archivo y a una erudicción, considerándola como una disciplina que constantemente aumenta su contenido, y no siempre se empea éste con sentido práctico. Incluso, se le han dado las denominaciones de pedagogía internaconal, cuando se refiere a cuestiones educativas de otros países, y de goegrafía pedagógica, al enfocarla a la descripción simple de sistemas educativos de diversas naciones.

Utilidad educativa
La comparación pedagógica no se hace por rutina, ni siquiera cuando se desea; se cuple, cuando a través de ella se pretende obtener una utilidad, un beneficio.
No es de extrañar el hecho de que, por su carácter instrumental, la pedagogía comparada tiene un riguroso sentido práctico, una forzosa dimensión utilitaria. Ningún trabajo comparativo se realiza careciendo del objetivo que lo anime, ni de la convicción de poder usarlo al servicio de ese objetivo. El empleo de la pedagogía comparada, ha de ser rigurosamente la respuesta a una necesidad, el reconocimiento de la utilidad que su uso representa.
La noción de utilidad educativa, no se restringe a su mero sentido práctico, concreto, individual; va más allá, y alcanza planos, no solamente nacionales e internacionales, sino también niveles de conocimiento real e ideal, y aun ofrrece escenarios de naturaleza normativa.
La utilidad pedagógica ha de ver a los resultados de la acción. Una reforma, por ejemplo, utiliza elementos que provienen de comparaciones, para asegurarse de su éxito; el progreso en el saber, también ha de emplear elementos ordinarios de trabajos comparativos, para no repetir la investigación, para no exponerse a errores, y advertirlos.
La última consecuencia del sentido utilitario con que se han de aplicar los resultados de la pedagogía comparada, es el hecho de que su uso esté restringido a una necesidad práctica.


Concepto
Tratando de formular una definición que explique con la mayor amplitud posible, se puede plantear la siguiente:
La pedagogía comparada es: 1) una disciplina pedagógica instrumental, por ello, 2) carente de materia didáctica, porque, 3) constituye un trabajo de investigación; 4) metódicamente dinámica, y 5) abierta a toda la vida educativa, aunque, 6) con rigurosa actualidad; 7) aplicada con un sentido práctico, 8) a fin de lograr un objetivo preciso.

Desarrollo histórico
El siglo XIX marca la etapa de transición entre actitudes comparativas empíricas y la estructuración de un proceder metódico en la comparación educativa. La convicción, primero, de un método que responda al carácter cieintífico de la pedagogía; los reiterados afanes por emprender reformas sustantivas o instituciones y sistemas educativos; y el incremento de la literatura pedagógica, sin límites de fronteras nacionales, son hechos que representan, por igual, la superación de las meras nociones elementales, y la preparación de lo que puede ser la obra constructiva de una disciplina pedagógica comparativa, autónoma.

Actualidad de la pedagogía comparada
Prácticamente hasta el año 1900, no puede decirse que haya existido ya una disciplina pedagógica comparativa autónoma. Su existencia, por tanto, es producto del siglo XX; y en él ha tenido un desarrollo sorprendente.
Dos aspectos pueden señalarse en relación con el desarrollo que ha alcanzado hoy la pedagogía comparada: el primero, el de la integración doctrinaria de tal disciplina; el otro, el relativo a su realización práctica, como trabajo concreto.
Respecto a la pedagogía comparada, como disciplina autónoma, es notorio advertir la participación de pedagogos de muchos países, que en más o en menos, conscientes del valor que representa el empleo del método comparativo en la educación, han aportado, no sólo su criterio, sino sus trabajos personales, en relación a este cometido tan digno de encomio.
Entre tantas, las más significativas aportaciones, son las de los siguientes autores:
Herman Usener, que sugiere el estudio comparativo de la realidad pedagógica histórica.
Domingo Tirado Benodí, ha sido el primero en informar, en legua española, lo que es y lo que se propone la pedagogía comparada, diferenciando a ésta, por su sentido dinámico, de la geografía pedagógica, como simple descripción de sistemas educativos internacionales.
Pedro Rosselló, ha dado una interpretación dinámica a la comparación pedagógica, pero sin hacerla trascender del campo de las instituciones.

La pedagogía comparada, como trabajo de investigación pedagógica
Desde luego, hay que partir del hecho de que la pedagogía comparada no es un conocimiento acabado, que hay que aprender; precisamente al contrario, es la tarea de construcción de algo que hasta hoy no existe, pero que es preciso integrar. Y esto, con miras a servir, del mejor modo, a la pedagogía, ya respecto de su conocimiento, ya en cuanto a su práctica.
La pedagogía comparada es, en esencia, un trabajo de investigación pedagógica. Investiga en los campos de la realidad empírica, del conocimiento, del saber ser, con la mira común a cualquier actitud heurística, de encontrar la verdad acerca de los contenidos investigados.
Como investigación que es, la pedagogía comparada trata de encontrar la verdad, no acerca de un hecho, de un conocimiento, de una técnica, de una interpretación o de una norma, sino acerca de las diferencias y semejanzas existentes entre los elementos comparados.
En todo caso, lo que constituye la meta de investigación por la pedagogía comparada, es un conocimiento nuevo, relativo a las relaciones entre dos entidades actuales y conocidas, en el que se pongan de manifiesto sus semejanzas y sus diferencias; el empleo que se dé a ese nuevo conocimiento, está más allá de las exigencias y programa de la investigación, pues dicho programa se restringe a ser expresivo de una verdad.
Referencias
VILLALPANDO, J.M (2001). Pedagogía Comparada. 3a. Edición. Porrúa. México, D.F ISBN 970-07-2882-X